
Complexo Hospitalario Universitario de
Santiago
UN PROBLEMA DE SALUD PUBLICA.
El radón es un gas noble, radiactivo, que procede del
radio. Existen tres isótopos originados en otras tantas cadenas de desintegración
radiactiva: la del uranio 238 (U238) en la que se forma
radio (Ra226) que se transforma en radón 222 (Rn222);
la del uranio 235 (U235) que da origen al radio 223 (Ra223)
que a su vez se desintegra en radón 219 (Rn219); y la del torio (Th232)
que produce radio 224 que pasa a radón 220 (Rn220). De
estas tres formas químicas, las dos primeras son las de mayor extensión en la
naturaleza y la primera de ellas, el Rn222, es la de verdadera
trascendencia para la salud de las personas ya que se ha revelado como un
factor de riesgo del cáncer broncopulmonar,
suponiendo más el 80% de todo el radón ambiental y alrededor del 50% de toda la
radiación que recibe el ser humano durante su vida.
Descubierto
en 1900 por Friederich Ernst Dorn, su peso
atómico fue determinado por Ramsay y Whytlaw-Gray a
finales de la primera década del siglo XX. Se caracteriza por ser incoloro,
inodoro, insípido e invisible, más pesado que el aire y soluble en agua y otros
líquidos, sobre todo orgánicos. Su vida media o período de semidesintegración
es de 3,8 días y sus descendientes son metales pesados como el polonio (Po214
y Po218), el bismuto (Bi214) y el
plomo (Pb210). En el proceso de desintegración se emiten
partículas radiactivas a (dos protones y dos neutrones) menos
penetrantes que las b y que las g pero que sí tienen
importancia cuando la sustancia que la emite penetra en el organismo humano a
través de heridas o si se ingiere o inhala. De ahí la trascendencia para la
salud pública del papel del radón domiciliario como exposición de riesgo de
grandes sectores de la población para la
aparición del cáncer primario bronco-pulmonar.
Desde que en 1985, se
detectó un nivel de radiación en el domicilio de Stanley
Watson, empleado de una central nuclear de Pennsylvania, equivalente a varios cientos de veces la
existente en las galerías mineras de uranio y no proveniente de su trabajo
diario, se fue asentando el conocimiento científico sobre la segunda causa de
cáncer de pulmón, después del hábito tabáquico.
A partir de los estudios sobre mineros -trabajadores
entre los que se encontró alta incidencia de cánceres, sobre todo de pulmón- se
pensó en la radiación a del radón, concentrado a
niveles extremadamente altos en los domicilios de ciertas zonas, como
exposición de riesgo para el cáncer de pulmón.
Los primeros estudios resultaron
contradictorios debido principalmente a su variable calidad: número
insuficiente de sujetos, ausencia de control del hábito tabáquico
como variable confusora más importante, técnicas de
medidas del gas más imprecisas que las actuales, etc.
En España,
los estudios pioneros de medidas ambientales en domicilios (Quindós et al)
Además, la interacción entre la exposición a radón en las casas y el hábito tabáquico del residente, resulta ser claramente potenciadora del riesgo: el efecto de fumar y de vivir en
casa con alto contenido de radón es mayor que la suma de los efectos de ambas
exposiciones por separado, multiplicándose por 46.
En
conclusión, y para el área sanitaria de Santiago, la exposición continuada al
radón en los domicilios supone, con los criterios de
El radón domiciliario se
acumula en las viviendas a partir de su exhalación desde el subsuelo sobre el
que se ha construido la casa, en mayor proporción si las rocas del mismo son
ricas en uranio, elemento origen del radón. El granito, contiene unas 5 ppm de uranio, y si el mineral es muy envejecido, agrietado
y deshecho, la probabilidad de que emita radón aumenta. Dada la vida media tan
larga del uranio, que es el tiempo que tarda en reducirse a la mitad, y que es
de unos 4.500 millones de años, aunque la del radón sea sólo de 3,825 días,
siempre habrá uranio y radio para transformarse en radón, por lo que se asume
que la concentración medida en un domicilio tiene leves altibajos, incluso
estacionales (más en invierno que en verano), y persistirá durante la
existencia de la casa en cuestión, siempre que no se modifiquen las
características estructurales de dicha vivienda. El material con el que está
hecha la casa, si es piedra, por ejemplo, sólo contribuye, como mucho, al 15 o 20% del total de la concentración de
radón en el domicilio, por lo que es el subsuelo el responsable de la mayor
cantidad de gas introducido en el hogar.
Como implicación para
Sin embargo,
el gran reto está, en un nuevo ordenamiento de la calidad de vivienda y
de las normas de construcción, que en los Estados Unidos y otros países
ya incluyen técnicas de reducción de radón y certificados sobre casas
construidas que oficialmente indican que dicha construcción no sobrepasa los
niveles de actuación de
En estos
momentos el Ministerio de Fomento ha trasladado a las CC.AA.
un Nuevo Código de Edificación para
su informe y adaptación que debería clasificar las zonas del país, en bajo,
medio y alto riesgo. En Galicia, estas últimas serán numerosas y, si se siguen
los modelos de otros países, la normativa debería incluir la recomendación de
la necesaria medida del radón en las viviendas y la subsiguiente reducción de
su concentración si es alta. Además, se trataría de introducir nuevas
tecnologías en la construcción de las nuevas edificaciones, para hacerlas “impermeables”
al radón, en aquellas zonas de alto
riesgo, así como la facilitación de reformas en las ya construidas que lo
necesitasen. Las técnicas para ello llevan más de tres décadas utilizándose en
Norte América y numerosos países de Europa, a un costo mínimo.
Por el
estudio epidemiológico de nuestro grupo2 anteriormente citado, sabemos del riesgo
que entraña dicha exposición y que los municipios del Area de Sanitaria de
Santiago, sobre todo los del N.O. (Sta Comba, A Baña,
Negreira, Mazaricos, A
Serra, Carnota y Muros) y el propio de Santiago, presentan las mayores medias
de concentración de radón (109,41 y 67,9 Bq/m3, respectivamente). Y
también, que las zonas costeras muestran mayores niveles del gas y mayor riesgo
para el cáncer pulmonar relacionado con dicha exposición. En enero de 2005, se
ha publicado el estudio conjunto de 13 investigaciones realizadas en Europa y
sus conclusiones son similares3, y
en 2006 el documento más completo de dicha investigación, confirmando el
incremento de un 16% en el riesgo de cáncer pulmonar por cada 100 bequerelios de exposición domiciliaria4
Convencidos
de la trascendencia del tema, el Area de
Medicina Preventiva e Saúde Pública de
El proceso
consiste en seleccionar aleatoriamente las casas, de
todas las comarcas de Galicia, y proceder a la colocación de detectores del gas
durante un mínimo de tres meses, en la zona de la casa en la que la persona
elegida pase más tiempo y, una vez retirados, proceder a su revelado y lectura
en nuestro laboratorio (Laboratorio de Radón de
Galicia). Con dichos resultados se diseñarán las zonas de alto,
medio y bajo riesgo de contaminación por radón de los hogares gallegos. En este
sentido, los resultados provisionales definen Galicia como zona de alto riesgo,
es decir, que más del 10% de las casas
medidas superan los 200 bequerelios por metro cúbico
de aire. (nivel recomendado en Europa), y el 22%
están por encima de los 148 (nivel recomendado en EE.UU).
Ante estos
resultados, sorprende el escaso interés de las administraciones públicas sobre
el radón (2º factor de riesgo del cáncer
más importante en nuestra sociedad, el de pulmón) que dejan el conocimiento
científico del tema exclusivamente a cargo de proyectos de investigación, con
las limitaciones económicas que esto supone. Por el contrario, otras
administraciones europeas financian generosamente miles y miles de mediciones
en sus países, ya que como indica
El detector
de radón, de tamaño poco mayor que un corcho de botella, es inerte, de
plástico, y no entraña ningún riesgo al no poseer ningún dispositivo
electrónico. Sólo recibe las partículas α emitidas por el gas que
penetra con el aire por la mínima rendija del detector.
A lo largo de los próximos dos años, un buen número de
ciudadanos recibirán una carta solicitando su colaboración para poder concluir
este trabajo. Desde aquí queremos agradecer de antemano a todos ellos la
acogida e interés mostrado, y las llamadas a nuestros teléfonos, al Centro de
Salud o al propio Ayuntamiento, para solicitar más información. Estamos a su
disposición para aclarar cuanta duda pueda surgir y poder responder a sus
preocupaciones, tratando de hacer comprender que no convivimos con un “nuevo”
enemigo, sino con un antiquísimo riesgo natural que debemos tratar de reducir a
la mínima expresión, sin desorbitar el tema y reduciéndolo a sus límites
correctos. En esa tarea estamos.
REFERENCIAS:
1.Quindós LS, Fernández P, Soto J. National survey on indoor radon in
2.
Barros-Dios JM,
3. Darby S, Hill D, Auvinen A, Barros-Dios JM et al... Versión on-line publicada o 21/12/2004. Radon in homes and lung cancer risk:
collaborative analysis of individual data from 13 european case-control studies. Br Med J 2005;330:
223-26.
4. Darby S, Hill D, Auvinen A, Barros-Dios JM, et al. Residential radon and lung
cancer: detailed results of a collaborative analysis of individual data on
7,148 subjects with lung cancer and 14,208 subjects without lung cancer from 13
epidemiological studies in Europe. Scand
Work Environ Health 2006; 32:suppl
1:1-84.
5.
www.who.int/ionizing_radiation/env/radon/en/
Xoan Miguel Barros Dios, Responsable del Grupo
de Investigación sobre el radón en Galicia de
Profesor Titular de Medicina
Preventiva e Saúde Pública e Facultativo
Especialista de Área Complexo Hospitalario Universitario
UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
TLF:
981-563100 Ext:12267 (Fac. Medicina)
TLF:981-950095/37 (Hospital Clínico Universitario)