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Ecología y Distribución
de Margaritifera margaritifera
Margaritifera
margaritifera,
conocida vulgarmente como perla o mejillón de río,
es uno de los invertebrados más amenazados de Europa.
Se trata de un molusco bivalvo dulceacuícola de gran
tamaño (hasta 15 cm de longitud), que vive en los ríos
de aguas limpias y claras, pobres en Ca y nutrientes, donde
normalmente se halla asociado a fondos pedregosos y/o arenosos
pobres en limos, preferentemente en las zonas remansadas y
pozas poco profundas de las orillas.
En
el pasado esta especie gozó de una amplia distribución
(Europa, Norte de América, Canadá y Japón),
pero en las últimas décadas ha entrado en regresión
en todo el mundo, de forma que actualmente está al
borde de la extinción en Europa Central y claramente
en regresión en todo el Sur de Europa. En la Península
Ibérica, y a principios del presente siglo, la especie
fue hallada en varios ríos de Aragón, Galicia
y Portugal. Sin embargo, su área de distribución
se ha reducido notablemente, hasta el punto de que sólo
persisten algunas poblaciones estables y reproductoras en
algunos ríos gallegos y asturianos.
No debe sorprender que esta especie haya suscitado el interés
general de los investigadores en al ámbito de la protección
y conservación. Prueba de ello es que Margaritifera
margaritifera es actualmente una de las pocas especies
de invertebrados no artrópodos legalmente protegidas
de la fauna europea: Convenio de Berna, Directiva Hábitats
(Directiva 92/43/EEC) y Red Data Book de la IUCN (IUCN, 1996).Aunque
algunos factores que afectan al tamaño de la población
y su distribución son poco conocidos, la degradación
de sus hábitats (contaminación, construcción
de embalses, presas, dragados, ...) junto con la desaparición
de los peces hospedadores son, presumiblemente, las principales
causas de su declive.
Algunos
datos sobre su Biología y Ciclo vital
Todos los bivalvos de agua dulce comparten un ciclo vital
complejo, requiriendo un hospedador vertebrado (normalmente
un pez) durante su fase larvaria parasitaria. Estas larvas
de concha muy delgada y tamaño microscópico
(los gloquidios), se incuban en las branquias (como
en todas las especies de la familia), y en M. margaritifera,
cada hembra puede producir varios millones dependiendo de
su tamaño. Estos gloquidios son liberados al medio,
donde se ha estimado que sólo el 0.01% de ellos sobreviven
y se fijan posteriormente al pez hospedador. Los hospedadores
más adecuados son los salmónidos, hasta el punto
de que la especiación de Margaritifera es un
fenómeno de coevolución asociado a la especiación
del género Salmo, de forma que Salmo salar
y Salmo trutta (especialmente el reo, su forma anadroma)
son los hospedadores óptimos, mientras que otros salmónidos,
como Oncorhynchus mikiss, o ciprínidos, como
Phoxinus phoxinus, son absolutamente resistentes a
las larvas o gloquidios.
Normalmente el gloquidio tiene ganchos para fijarse al cuerpo
del pez (ya sea en sus aletas o en sus branquias), dónde
se enquista durante varias semanas antes de transformarse
en un juvenil de vida libre. Sin embargo, recientemente se
ha podido observar que estos pequeños gloquidios (60
x 70 µm) carecen de este tipo de espinas o dientes.
Una vez enquistado en los filamentos branquiales del pez,
y en función de la temperatura del agua, el gloquidio
sufre durante un periodo de tiempo una metamorfosis hasta
soltarse de las branquias. Caen al lecho del río, donde
deben encontrar una posición favorable en la arena
limpia. Se conoce muy poco sobre el hábitat de los
juveniles una vez que han abandonado la branquia del pez,
pero actualmente se están llevando a cabo estudios
sobre este tema en varios países europeos. Si tienen
éxito, crecen con rapidez, alcanzando 2 cm en 4-5 años.
La maduración sexual ocurre entre los 7 y los 15 años
de edad y el período fecundo puede prolongarse en la
vejez. Es una especie dioica, aunque se han citado varios
casos de hermafroditismo. Además, pueden cambiar su
sexo hacia el hermafroditismo bajo condiciones de estrés
poblacional.
En España los gloquidios son liberados al agua en julio-agosto,
datos que coinciden con lo observado en el resto de poblaciones
europeas conocidas donde las hembras son grávidas durante
2-3 meses desde junio, y los gloquidios están presentes
en las branquias de los peces desde agosto.
La vida media de la especie está entre 30 y 132 años
y la longitud de la concha máxima entre 80 y 145 mm,
dependiendo de la población (la latitud donde se halle);
así, cuando abunda la comida disponible, los juveniles
crecen rápidamente, pero la vida media de la población
es más corta. El espécimen más grande
conocido es del Río Keret (Karelia, Rusia) con 162
mm y su máxima edad absoluta teórica es de 167
años..
Los estudios realizados con ejemplares recogidos en Galicia
muestran que la edad máxima que alcanza la especie
en nuestras latitudes es de 32 - 40 años.
Requerimientos del hábitat
M. margaritifera era una especie común
en los tramos superior y medio de los ríos, principalmente
en los rápidos, con aguas limpias y oligotróficas.
Los adultos se hallan en ríos típicamente salmoneros,
a profundidades entre 0.5 y 2 m, pero también pueden
hallarse a mayores profundidades; en estos hábitats
se entierran en zonas con arena gruesa y piedras, a veces
bajo rocas o cantos rodados, aprovechando las corrientes disponibles.
También se han encontrado en charcas de brazos secundarios
cuya agua se renueva con cierta frecuencia a causa de la fluctuación
de nivel provocado por el turbinado diario del agua de una
presa situada aguas arriba; preferentemente en zonas sombreadas
por el arbolado a profundidades que van desde algunos centímetros
hasta algo más de un metro. Los especímenes
juveniles (menores de 50 mm) pueden vivir enterrados completamente
en el sustrato, hasta a 20 centímetros de profundidad;
por ello el sustrato del fondo del río es tan importante
para estos bivalvos, determinando las áreas dónde
pueden sobrevivir. Así, la grava limpia y la arena
son esenciales para mantener una población saludable
y es muy importante para los juveniles porque si el sustrato
se tupe con el cieno, no pueden obtener el oxígeno
necesario y mueren.
Se alimentan por filtración, extrayendo de la corriente
las partículas orgánicas finas y se cree que,
en sus abundancias naturales, tienen un papel importante,
mejorando la calidad de agua de los ríos. Sin embargo,
su necesidad de una buena calidad de agua es de vital importancia.
Los adultos de M. margaritifera pueden tolerar temperaturas
de hasta 28°C durante un corto periodo de tiempo (10-20
min.) y pueden sobrevivir fuera de agua durante 30 días
a 15°C. Evitan las aguas turbias y con niveles de oxígeno
bajos y, salvo el hombre, no tienen ningún enemigo
natural, aunque pueden ser predadas por la nutria (Lutra
lutra) y por la rata almizclera (Ondatra zibethicus)
y, si quedan fuera del agua, pueden ser comidos por cuervos,
gaviotas o zorros. Para que la población se mantenga
o crezca, necesitan que exista una población de trucha
o salmón con reproducción natural viable.
El hecho de que los ejemplares viejos puedan reproducirse
y que la mortalidad en estas fases no sea común, sugiere
que la fase juvenil intersticial puede ser el período
más sensible de su ciclo vital, pero aún desconocemos
los requisitos autoecológicos durante sus primeros
4-5 años de la vida.
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