Cualquier visitante a Santiago no puede dejar de probar las típicas raciones gallegas, que son además ligeras y rápidas. A modo de sugerencia, se señala el pulpo a la gallega, la empanada –de bacalao, zamburiñas, ‘raxo’-, los calamares, la ‘zorza’, el lacón, la carne ‘ao caldeiro’, los pimientos de Padrón –sólo en temporada-, siempre acompañados de vinos gallegos y de tarta de Santiago en la sobremesa. Si se opta por platos más elaborados, no hay que olvidar los productos frescos del mar en las preparaciones tradicionales: los pescados, en ‘caldeirada’ o con ajada, y los mariscos, al vapor o a la parrilla.
La ubicación de las facultades sede del Encuentro en pleno casco histórico ofrece la posibilidad de gozar de los múltiples sabores que ofrece la gastronomía compostelana y gallega en pocos metros a la redonda.
Ante la mesa, las opciones dependen del tamaño del hambre: el apetito mayor puede saciarse con un menú de tres platos, por un precio que puede incluir pan y bebida; las ganas de ‘picar’ responden más a una comida informal compuesta por ‘raciones’, es decir, fuentes de calamares, pulpo, tortilla, pimientos, ensalada, tablas de quesos o embutidos pensados para ser consumidos en grupo. En este caso, es muy normal que cada uno coma con su propio tenedor directamente de la bandeja y que a la hora de pagar se haga un ‘bote’ dividiendo el precio de la cena en partes iguales.
Las ‘raciones’ no deben confundirse con las ‘tapas’, que son los pequeños bocados que aparecen junto a la bebida sin ser solicitados, por expresa cortesía del bar, y que en Santiago, a diferencia de algunos otros lugares, son gratuitos.
Como referencia, se incluye el enlace a una selección de restaurantes elaborada desde la oficina de turismo del ayuntamiento de Santiago:
http://www.santiagoturismo.com/ciudad/gastronomia/index.asp?pagina=seleccion