Lo primero es recorrer las rúas y plazas del casco histórico para después entrar en la Catedral. Una vez en la basílica, no se puede perder la oportunidad para visitar las cubiertas de la Catedral, desde donde se ven todos los tejados de la ciudad y se aprecia en todo su esplendor la monumentalidad de Santiago de Compostela.
Otro paseo es el que se dirige hacia alguno de los parques y jardines que ofrecen vistas panorámicas de la zona monumental. En el céntrico parque de la Alameda, el más señorial y querido de la ciudad, hay varios monumentos, entre ellos dos iglesias, y es además el mirador privilegiado de toda la zona histórica, desde donde hacer la mejor foto frontal de la catedral sobresaliendo en el horizonte.
Otra opción es la zona museística de San Domingos de Bonaval, donde está el principal museo etnográfico de Galicia, el Museo do Pobo Galego, alojado en las salas del antiguo convento de San Domingos de Bonaval, y el CGAC -Centro Galego de Arte Contemporánea-, notable tanto por su contenido como por su contenedor, diseñado por el arquitecto portugués de renombre internacional Álvaro Siza. Ambos espacios artísticos tienen en común el parque de San Domingos de Bonaval, que ocupa la que fue finca conventual. Exquisitamente rehabilitado por el mismo arquitecto, proporciona perspectivas fotográficas únicas del Santiago histórico.
La oferta museística se completa con el Museo da Catedral, el Museo das Peregrinacións, la Fundación Eugenio Granell, o las numerosas exposiciones, especialmente las del Auditorio de Galicia –que tiene además una estupenda cafetería con vistas sobre el pequeño lago con patos y, al fondo, el perfil de la ciudad histórica-, o las de los monumentales espacios expositivos de la Universidad, situados en el Pazo de Fonseca y en la Iglesia de la Universidad.
Cercano a las facultades sede del Encuentro, se encuentra el Mercado de Abastos, el principal y más tradicional de la ciudad, un mercado ‘campesino’ que habla de la gastronomía –hay infinitos pescados y mariscos frescos, pero también frutas, verduras, flores, quesos, etc.- y costumbres de la región, en un edificio que es un monumento en sí mismo. Pasearse por él es todo un estímulo para los sentidos. Baste decir que es considerado el lugar más visitado después de la Catedral.
El propio patrimonio de la Universidad de Santiago es uno de los reclamos turísticos de la ciudad, que cuenta con un servicio de visitas guiadas, donde se incluye la visita a la terraza de la Facultad de Geografía e Historia, con estupenda panorámica cenital de la ciudad histórica.