A libre circulación de capitais, xunto coa de persoas, bens e servizos é unha das catro liberdades fundamentais da Unión Europea, se ben, el Tratado constitutivo de las Comunidades Europeas en su versión original de 1957 no contemplaba la obligación formal de la libre circulación de capitales. Según el artículo 67, sólo debía intervenir «en la medida necesaria para el buen funcionamiento del mercado común».
La implantación de la libre circulación de capitales desde el 1 de julio de 1990 representa una primera fase de la unión económica y monetaria que culminó con la introducción del euro.