Cómo vivir la ciencia con el programa de movilidad del CiQUS: "Es una experiencia inolvidable"

02/12/2025

El programa de movilidad internacional del Centro de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) nació como una herramienta estratégica para impulsar estancias cortas en institutos punteros y reforzar las colaboraciones globales del centro. Financiado por la Xunta de Galicia y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), persigue un triple objetivo: contribuir al desarrollo de la carrera del personal investigador y técnico, promover el crecimiento de la red de colaboradores internacionales y dar visibilidad al centro y a su actividad científica.

La convocatoria está abierta a todo el personal investigador y técnico del CiQUS, independientemente de la etapa de su carrera, y se estructura en tres modalidades: una dirigida a predoctorales que buscan la mención internacional en su tesis; otra para quienes precisen acceder a equipamiento o formación no disponibles en Compostela; y una tercera pensada para investigadores e investigadoras principales y junior scientists que participan en proyectos o encuentros científicos internacionales.

La selección se realiza mediante una convocatoria interna anual en la que cada aspirante propone el destino y el grupo receptor, detallando su línea de trabajo y el alineamiento con la agenda científica del CiQUS. La dirección y la comisión científica elaboran después la lista priorizada según el presupuesto disponible. Según Almudena García, coordinadora del programa de movilidad internacional, la acogida está siendo “muy buena, con todas las plazas cubiertas y valoraciones muy positivas por parte de las personas beneficiarias”.

En los últimos años, el impacto del programa también se ve fuera del CiQUS. García explica que “crece el interés de investigadores extranjeros por venir a Compostela y el centro está escalando posiciones como referente de excelencia científica”. Al mismo tiempo, se ha incrementado hasta cerca del 60% el porcentaje de tesis con mención internacional, un logro en el que estas ayudas son “cruciales” para completar estancias en el extranjero.

Para García, la movilidad es una apuesta inequívoca por una “ciencia global y sin barreras”, que permite aprender de los mejores grupos de investigación y fortalecer competencias en un contexto multicultural. El buen hacer de las personas beneficiarias en el exterior, añade, “es ya una marca de calidad del CiQUS, de la USC y del ecosistema investigador gallego en su conjunto”.

Testimonios: voces de una ciencia que viaja

Las experiencias de Tiago Ferreira y Lucía Gómez muestran cómo la movilidad internacional es mucho más que una herramienta de aprendizaje: es un impulso real para crecer científica y personalmente.

En el caso de Tiago, junior scientist, su estancia en Bergen (Noruega) fue un retorno a un laboratorio que ya conocía bien, en un contexto clave para su proyecto sobre la mielina. Explica que volver a la Norwegian NMR Platform le permitió aprovechar una infraestructura “fundamental” y consolidar colaboraciones ya iniciadas. Para él, la esencia de la movilidad reside precisamente en esa posibilidad de conectar con especialistas de otras áreas: “La probabilidad de colaborar si te quedas en tu facultad es mucho más baja”. Las estancias internacionales, dice, amplían la mirada, enriquecen metodologías y permiten aprender a trabajar con nuevos equipos y dinámicas de laboratorio.

Su trayectoria por distintos países europeos le ha llevado también a observar diferencias culturales y estructurales que, según comenta, condicionan la capacidad investigadora: la tradición científica, la comunicación de la ciencia desde la infancia o la importancia de espacios comunes que fomenten la interacción. A pesar de los avances, cree que “aún falta ese interés social y cultural por la ciencia”, y ve en la movilidad una de las herramientas más potentes para avanzar en esa dirección. Por eso anima a las nuevas generaciones a salir al extranjero, porque las interacciones personales y profesionales que surgen fuera “no se obtienen con una videollamada”: son oportunidades que, asegura, cambian la forma de entender el mundo.

Lucía Gómez, doctoranda del CiQUS actualmente en la Universidad de Viena, confirma esa visión desde un prisma más incipiente pero igualmente entusiasta. Solicitó la ayuda de movilidad porque, dice, es una oportunidad que democratiza el acceso a estas experiencias: “Es una posibilidad que da el CiQUS a las personas que no conseguimos otras becas, para que todas podamos tener esta experiencia”. Su adaptación fue más sencilla de lo que esperaba y valora especialmente el ambiente humano y el aprendizaje técnico: nuevos procedimientos, nuevas formas de organizar el laboratorio y una manera distinta de trabajar en equipo. Profesionalmente, está descubriendo metodologías que complementan su formación; personalmente, lleva consigo “gente que estoy conociendo y con la que podré mantener el contacto una vez termine la estancia”.

Gómez lo tiene claro: las estancias son esenciales para no limitar la carrera investigadora. Permiten comparar, absorber nuevos enfoques y, al final, “juntar todo el conocimiento”. “Una experiencia inolvidable”, describe Gómez, y anima a quien dude a dar el paso: “Que no tengan miedo; es enriquecedora en todos los sentidos y solo aporta cosas buenas”.

“No hay que temer salir de la zona de confort”

La movilidad internacional no es solo una oportunidad para mejorar en la investigación: es también una experiencia de crecimiento personal. Como recuerda la coordinadora del programa de movilidad internacional del CiQUS, “no hay que temer salir de la zona de confort, del idioma o a otras culturas”. Y añade, “debemos ver esto como una oportunidad que pocas profesiones ofrecen: vivir una experiencia con un enorme potencial de crecimiento profesional y personal”. Las estancias internacionales, ya sea en laboratorios de Europa u otros continentes, permiten abrir horizontes, fortalecer competencias y establecer redes que acompañan a las investigadoras e investigadores a lo largo de toda su carrera. Para el CiQUS, apoyar este tipo de movilidad es invertir en una ciencia global, colaborativa y con visión de futuro.

Por Sara Martínez López, GCiencia.

Sara Falcón, una de las investigadoras beneficiadas con el programa de movilidad del CiQUS, estuvo en Japón, en la Chiba University, Institute for Advanced Academic Research (IAAR), en el grupo del profesor Shiki Yagai.

 

El investigador Diego Sánchez-Brunete, otro de los beneficiados con el programa de movilidad del CiQUS de este año, realizó su estancia en Irlanda, en la Dublin City University, en el grupo del profesor Andrew Kellett.